- ¿La amabas? – le pregunto.
- Recién la conocía, Alex.
- ¿Y cómo recién amar luego de casarse? – le pregunto curioso
- Uno aprende a amar - me responde Sandeep* de manera natural, haciendo referencia a su matrimonio arreglado, una de las más comunes prácticas en la India.
En India el amor es una consecuencia y no una causa del matrimonio. Las personas no se casan por amor sino para amar. El matrimonio significa el inicio de un largo proceso de conocer y aceptar a tu pareja: La partida para aprender a amar. Un compromiso que se asume cuando decides casarte y donde los padres juegan un rol decisivo.
Dado que vas a compartir tu vida con una persona que apenas conoces, la selección requiere método y precisión. Buscar una pareja en la India demanda de un arte delicado que no se puede dejar a las circunstancias azarosas del destino o a las enfermizas emociones irracionales del corazón. Al fin y al cabo, se trata de ubicar a la persona con la que compartirás el resto de tus días. La búsqueda es una extraña mezcla de consultas a fuentes religiosas, astrológicas, culturales, históricas y económicas. La pareja ideal debe ser de la misma religión, pero además de la misma casta, lo que implica que sea de la misma región o comunidad; en lo posible, debe corresponder a un similar estatus socioeconómico; debe tener un buen auspicio brindado por algún dios a través de un gurú más una lectura astrológica basada en la fecha de nacimiento de ambos consortes; y finalmente y como versión más moderna, debe tener el “sí” de la pareja, la voluntad de querer amar.
La primera reacción del mundo de occidente es el asombro que provoca imaginar que los padres buscan, escogen y deciden la pareja o potencial pareja de uno. Sin embargo, la escena donde los padres deciden por el hijo o la hija a la futura esposa o esposo es una costumbre que – aunque persiste en algunas familias o zonas - lentamente ha dejado de practicarse. Los aires de modernidad en la India – que distan mucho de la modernidad de occidente – han llevado a que los matrimonios arreglados evolucionen a prácticas más democráticas o permisivas con los hijos. Los padres buscan parejas y arreglan citas para sus hijos; pero son estos últimos quienes tienen la última palabra; y es sólo entonces cuando los padres recién inician las negociaciones para concretar el matrimonio. No se trata siempre entonces de un esposo impuesto donde no existe el derecho a opinión o voto del hijo. Por supuesto que los padres tienen una fuerte influencia. Dependiendo de las tradiciones existirán matrimonios arreglados desde los más conservadores hasta los más liberales (en estándares indios): Algunos serán estrictos y coercitivos mientras otros más abiertos decidirán no inmiscuirse aunque alguna opinión tendrán sobre la candidata presentada por el hijo. Una amiga del trabajo me cuenta que la restricción que tienen sus padres es que no sea musulmán. “Cásate con quien quieras, cristiano o hindú pero no musulmán” le han dicho. (Bueno, en todos lados se cocinan prejuicios).
Pienso: Los padres escogen, sugieren pero son los hijos quienes deciden. ¿Es tan malo que los padres te sugieran alguna chica o arreglen una cita? Sales, te diviertes, si no fluye, descartas. ¡Los indios lo viven tan normal!
Pero aprender a amar es un compromiso que se asume muy joven. Dado que constituir una familia es un fin en la vida, la presión social por casarse y a temprana edad es fuerte.
- Cuántos años tienes – me preguntan los dueños de una casa de alquiler
- 34 – les contesto**
- ¿Y tu esposa?
- Soy soltero - le menciono
- ¡Oh, pobrecito! ¿Pero por qué? – se compadecen de mi.
Priyanka y Suchi – dos amigas en India – están más cercanas de los 30 que de los 25 años de edad. Ambas sienten la presión del mundo que los rodea: la familia, los amigos, los compañeros incitan, sugieren, aconsejan que deben casarse. Ellas mismas creen que es momento de hacerlo. Han decidido registrarse en una de las miles de listas de búsqueda de pareja que pululan internet. Anunciar la búsqueda de pareja en periódicos, agencias matrimoniales o internet es muy común para conseguir pareja. A ambas las someto a la tortura de mi curiosidad. No han besado nunca a un chico – menos han tenido una relación sexual – pero les preocupa más el casarse. Priyanka me cuenta que le da curiosidad besar pero en sus palabras no se distingue un hormigueo en emociones. Paso a paso: Los besos, el sexo, el amor - al menos para ellas- vienen luego del matrimonio y el tren pasa muy temprano en India.
El matrimonio por amor existe en India pero no es la norma y conlleva mayores complicaciones. La contratapa de la novela “Dos Estados” dice: Un hombre y una mujer se conocen, se aman y luego se casan, pero en India primero un hombre y una mujer se conocen y se aman; luego la familia del hombre conoce y ama a la mujer; después, la familia de la mujer conoce y ama al hombre; sigue que la familia del hombre conoce y ama a la familia de la mujer; finalmente, el hombre y la mujer se casan. Con tantas personas involucradas, es normal que los conflictos en el matrimonio por amor sean recurrentes. Caminando con una amiga y compañera de trabajo, me señala un local y me dice “Debió ser matrimonio por amor”. Sonrío y entiendo su ironía. El local luce pobre en ornamenta lo cual demuestra que las familias han invertido muy poco por la boda, ergo las familias no se conocían o han aceptado totalmente. Y es que los matrimonios por amor lleva a que usualmente se realicen entre personas de diferentes religiones, castas y comunidades que facilitan las discrepancias.
Pero además, el matrimonio arreglado tendría otras ventajas. En la película "Outsourced", un estadounidense le pregunta a una mujer india sobre su prometido con quien se ha comprometido vía matrimonio arreglado: “¿Lo amas?”; y ella responde “Aún no”. Sorprendido, él pregunta “¡¿Cómo es posible casarse con alguien a quien no se ama aún; es una locura?!” “Una locura – le replica la mujer india - es que 6 de cada 10 parejas terminen divorciándose” en alusión a la alta tasa de divorcio norteamericano. Efectivamente, en India el divorcio casi no existe. Es una razón recurrente para justificar las bondades del matrimonio arreglado. Sin embargo, decir que no existe o existe una baja de tasa de divorcios no significa que no existe al interior de ellos una alta tasa de insatisfacción marital. Muchas parejas viven en un ambiente de peleas y frustraciones sin posibilidad de separarse porque el matrimonio es un fin en sí mismo y ser una divorciada – más que un divorciado - puede volverte un paria socialmente.
- Recién la conocía, Alex.
- ¿Y cómo recién amar luego de casarse? – le pregunto curioso
- Uno aprende a amar - me responde Sandeep* de manera natural, haciendo referencia a su matrimonio arreglado, una de las más comunes prácticas en la India.
En India el amor es una consecuencia y no una causa del matrimonio. Las personas no se casan por amor sino para amar. El matrimonio significa el inicio de un largo proceso de conocer y aceptar a tu pareja: La partida para aprender a amar. Un compromiso que se asume cuando decides casarte y donde los padres juegan un rol decisivo.
Dado que vas a compartir tu vida con una persona que apenas conoces, la selección requiere método y precisión. Buscar una pareja en la India demanda de un arte delicado que no se puede dejar a las circunstancias azarosas del destino o a las enfermizas emociones irracionales del corazón. Al fin y al cabo, se trata de ubicar a la persona con la que compartirás el resto de tus días. La búsqueda es una extraña mezcla de consultas a fuentes religiosas, astrológicas, culturales, históricas y económicas. La pareja ideal debe ser de la misma religión, pero además de la misma casta, lo que implica que sea de la misma región o comunidad; en lo posible, debe corresponder a un similar estatus socioeconómico; debe tener un buen auspicio brindado por algún dios a través de un gurú más una lectura astrológica basada en la fecha de nacimiento de ambos consortes; y finalmente y como versión más moderna, debe tener el “sí” de la pareja, la voluntad de querer amar.
La primera reacción del mundo de occidente es el asombro que provoca imaginar que los padres buscan, escogen y deciden la pareja o potencial pareja de uno. Sin embargo, la escena donde los padres deciden por el hijo o la hija a la futura esposa o esposo es una costumbre que – aunque persiste en algunas familias o zonas - lentamente ha dejado de practicarse. Los aires de modernidad en la India – que distan mucho de la modernidad de occidente – han llevado a que los matrimonios arreglados evolucionen a prácticas más democráticas o permisivas con los hijos. Los padres buscan parejas y arreglan citas para sus hijos; pero son estos últimos quienes tienen la última palabra; y es sólo entonces cuando los padres recién inician las negociaciones para concretar el matrimonio. No se trata siempre entonces de un esposo impuesto donde no existe el derecho a opinión o voto del hijo. Por supuesto que los padres tienen una fuerte influencia. Dependiendo de las tradiciones existirán matrimonios arreglados desde los más conservadores hasta los más liberales (en estándares indios): Algunos serán estrictos y coercitivos mientras otros más abiertos decidirán no inmiscuirse aunque alguna opinión tendrán sobre la candidata presentada por el hijo. Una amiga del trabajo me cuenta que la restricción que tienen sus padres es que no sea musulmán. “Cásate con quien quieras, cristiano o hindú pero no musulmán” le han dicho. (Bueno, en todos lados se cocinan prejuicios).
Pienso: Los padres escogen, sugieren pero son los hijos quienes deciden. ¿Es tan malo que los padres te sugieran alguna chica o arreglen una cita? Sales, te diviertes, si no fluye, descartas. ¡Los indios lo viven tan normal!
Pero aprender a amar es un compromiso que se asume muy joven. Dado que constituir una familia es un fin en la vida, la presión social por casarse y a temprana edad es fuerte.
- Cuántos años tienes – me preguntan los dueños de una casa de alquiler
- 34 – les contesto**
- ¿Y tu esposa?
- Soy soltero - le menciono
- ¡Oh, pobrecito! ¿Pero por qué? – se compadecen de mi.
Priyanka y Suchi – dos amigas en India – están más cercanas de los 30 que de los 25 años de edad. Ambas sienten la presión del mundo que los rodea: la familia, los amigos, los compañeros incitan, sugieren, aconsejan que deben casarse. Ellas mismas creen que es momento de hacerlo. Han decidido registrarse en una de las miles de listas de búsqueda de pareja que pululan internet. Anunciar la búsqueda de pareja en periódicos, agencias matrimoniales o internet es muy común para conseguir pareja. A ambas las someto a la tortura de mi curiosidad. No han besado nunca a un chico – menos han tenido una relación sexual – pero les preocupa más el casarse. Priyanka me cuenta que le da curiosidad besar pero en sus palabras no se distingue un hormigueo en emociones. Paso a paso: Los besos, el sexo, el amor - al menos para ellas- vienen luego del matrimonio y el tren pasa muy temprano en India.
El matrimonio por amor existe en India pero no es la norma y conlleva mayores complicaciones. La contratapa de la novela “Dos Estados” dice: Un hombre y una mujer se conocen, se aman y luego se casan, pero en India primero un hombre y una mujer se conocen y se aman; luego la familia del hombre conoce y ama a la mujer; después, la familia de la mujer conoce y ama al hombre; sigue que la familia del hombre conoce y ama a la familia de la mujer; finalmente, el hombre y la mujer se casan. Con tantas personas involucradas, es normal que los conflictos en el matrimonio por amor sean recurrentes. Caminando con una amiga y compañera de trabajo, me señala un local y me dice “Debió ser matrimonio por amor”. Sonrío y entiendo su ironía. El local luce pobre en ornamenta lo cual demuestra que las familias han invertido muy poco por la boda, ergo las familias no se conocían o han aceptado totalmente. Y es que los matrimonios por amor lleva a que usualmente se realicen entre personas de diferentes religiones, castas y comunidades que facilitan las discrepancias.
Pero además, el matrimonio arreglado tendría otras ventajas. En la película "Outsourced", un estadounidense le pregunta a una mujer india sobre su prometido con quien se ha comprometido vía matrimonio arreglado: “¿Lo amas?”; y ella responde “Aún no”. Sorprendido, él pregunta “¡¿Cómo es posible casarse con alguien a quien no se ama aún; es una locura?!” “Una locura – le replica la mujer india - es que 6 de cada 10 parejas terminen divorciándose” en alusión a la alta tasa de divorcio norteamericano. Efectivamente, en India el divorcio casi no existe. Es una razón recurrente para justificar las bondades del matrimonio arreglado. Sin embargo, decir que no existe o existe una baja de tasa de divorcios no significa que no existe al interior de ellos una alta tasa de insatisfacción marital. Muchas parejas viven en un ambiente de peleas y frustraciones sin posibilidad de separarse porque el matrimonio es un fin en sí mismo y ser una divorciada – más que un divorciado - puede volverte un paria socialmente.
Hacer comparaciones entre matrimonio arreglado y matrimonio por amor no tiene mayor sentido. Son dos sistemas diferentes que funcionan con sus pros y contras. Mientras no se discrimine o viole algún derecho, ambas son formas válidas de encontrar el escurridizo amor.
*Los nombres han sido cambiados
**Cuando tenía aquella edad
***De la web http://www.kidsfunfile.com/tiniescel.htm

